you're on your own, kid

 No sé si me prefiero en los episodios depresivos o en los maníacos. Quiero decir, en el episodio depresivo al menos ya sé cómo de desgraciado me siento y no me tengo que preparar realmente para la hostia que me voy a llevar en cuanto se me acabe el fuste o la delusion de que ya estoy bien.

Me gustaría pensar en mí como alguien suficientemente seguro de sí mismo para que la mayoría de las opiniones externas no le impacten en lo más mínimo, pero NO. Me parece absolutamente surrealista y de chiste que el pensar que absolutamente todo el mundo de esta fiesta me tiene que encontrar mínimamente atractivo, de lo contrario soy absolutamente asqueroso, gordo, feo y repulsivo, por lo que no merezco el más mínimo ápice.

Lo peor de todo es que me estoy ahora obsesionando con el victimizarme y ver en todo conductas victimistas que he justificado de antaño como "misericordia" o falta de autocontrol: comerme mis sentimientos, pensar que soy pasajero en la vida de la gente, es que estoy muy a gusto en mi mierda...

Dos hostias hace 13 años es lo que me hicieron falta, no haberme quedado tanto entre algodones sino haber aprendido a espabilar.

No sé, es que me siento absolutamente malvado cuando pienso en según qué cosas, como que sale de fiesta a su aire, consigue besarse con otros chicos, la autoestima le sube... En fin, que se esfuerza por salir del agujero. Y a la misma vez a mí hacer eso me da pánico, envidia por quererlo y me entra una especie de prisa cagalera que tengo que parar y pensar si es lo que realmente quiero o lo hago por efecto espejo de que es lo que él hace. Creo que muchas veces es lo segundo, sobretodo porque seguramente si no estuviese cucú de la cabeza no tendría esas prisas y podría salir a disfrutarlo y que caiga lo que caiga (cosa de la que me jacto que es mi pensamiento al salir, pero es mentira porque me obsesiona el que se me perciba como algo mínimamente deseable).

Al final va a resultar que no he tenido nada de amor propio nunca, y con 29 palos va a ser complicado encontrarlo, pero no me queda de otra.

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